girasol

Girasol

El girasol es una planta perteneciente a la Clase Dicotiledónea, de crecimiento anual y época estival. Esta planta destaca por su tallo de tipo herbáceo y con capacidad rotatoria, y la inflorecencia terminal que lo corona y que se asemeja a una sola gran flor, de colores amarillos y dorados.

Su nombre científico es Helianthus annuus, que quiere decir “flor que gira con el sol”, y esto se debe a al hecho de que su inflorescencia gira a lo largo del día mirando hacia el sol.

Esta planta tiene su origen en América del Norte. Su desarrollo principal y primario se produjo en la zona del centro-este del actual territorio de Estados Unidos de Norteamérica y del norte de México. Allí se han rescatado las evidencias botánicas y arqueológicas que demuestran el verdadero origen americano de esta planta.

El girasol, perteneciente a la familia de las Compositae (Asteraceas) se presentaba con distintas características: plantas con varios capítulos y plantas con un solo capítulo.

COLOR DEL GIRASOL

Una característica notable de los primeros girasoles fue la variedad de colores, además del amarillo tradicional. La presencia de antocianos (un compuesto fenólico) le confería tonalidades violáceas y rojizas no sólo a las flores sino también a los tallos y al envés de las hojas.

CARACTERÍSTICAS DEL GIRASOL

El tallo es erecto, macizo, herbáceo y no ramificado, de gran porte, que ha podido alcanzar hasta los 3 metros de altura, aunque en las variedades comerciales actuales se busca que esté entre los 1,5 y 2 metros como máximo. Sus hojas son acorazonadas, grandes y trinervadas. Al comienzo opuestas y luego alternas y en todos los casos, largamente pecioladas. Su borde es aserrado. Su inflorecencia consta de un grueso receptáculo en el que se insertan en su perifieria, flores liguladas amarillas y estériles (que tienen el aspecto de pétalos de esa “gran flor”). Las flores fértiles son las que se hallan insertas en el centro y sobre toda la circunferencia del “Capítulo”, son tubulares, uniovuladas y se encuentran en cantidades que pueden alcanzar las 6 mil unidades por capítulo, según la variedad. El fruto formado es una “Aquenio”, con un pericarpio duro, con bandas negras y blancuzcas y un endocarpio con gran contenido de grasa, del cual se obtendrá el aceite.

¿CÓMO CULTIVARLAS?

Para cultivar en macetas

Cultivar flores de girasol en macetas es muy sencillo, lo principal es obtener las semillas de girasol y poseer de una maceta que tenga agujeros en el fondo que permita drenar el agua. Seguidamente, se debe colocar dentro de la maceta un material de drenaje (como trozos de terracota, grava, guijarros o espuma de polietileno) y luego se debe verter dentro de la maceta partes iguales de compost y tierra comercial.

Se recomienda regar el recipiente antes de poner las semillas, ya que hará mucho más fácil la plantación debido a que la tierra estará húmeda (necesario para que germinen las semillas). Luego se debe colocar de 2 a 10 semillas de girasol en la maceta, con una distancia de 10 cm entre ellas y una profundidad que variará en función de la temperatura, humedad y tipo de suelo:

  • En zonas húmedas con primaveras cálidas con suelos pesados y húmedos, la profundidad de siembra es de 5 a 6 cm.
  • En zonas con primaveras secas con suelos ligeros y poca humedad, la profundidad de siembra es de 7 a 9 cm.
  • Si el terreno es ligero y mullido la profundidad de siembra es mayor, al contrario que ocurre si el suelo es pesado.
  • Las plantas que proceden de siembras superficiales germinan y florecen antes que las procedentes de siembras profundas.

No todas las semillas florecerán, así que de esta manera se asegura que crezca, al menos, una planta de girasol. Lo más importante para que las semillas germines es regarlas abundantemente. Luego se espera de 3 a 8 días, si en un máximo de 13 días no ha brotado ninguna planta, entonces significa que la planta no crecerá.

Para cultivar en el jardín

Ahora, si se desea plantar un girasol en el jardín, es, igualmente sencillo como plantarla en una maceta, solo se debe humedecer un papel y envolver las semillas en él para ayudar a que germinen. Seguidamente, se guarda las semillas envueltas en el papel mojado dentro de una bolsa durante 48 horas (si no se observa algún brote en 2 a 3 días, se debe cortar con cuidado el borde de la cáscara de la semilla y agregarle un poco más de agua al papel).

Luego, se debe coger las semillas germinadas y preparar la tierra donde se va a sembrar. Es muy importante que el lugar donde se va a plantar el girasol sea una zona donde le dé el sol durante todo el día. Posteriormente se cava un agujero profundo, de unos 60 centímetros de profundidad, y se comprueba que la tierra sea de fácil drenaje. Si no es así, se mezcla la tierra con compost. Las raíces de los girasoles son muy largas y absorbentes, y podrían pudrirse si el suelo se queda empapado de agua.

Se debe plantar las semillas a 2,5 centímetros de profundidad y a 15 centímetros de distancia de otras plantaciones, incluyendo otros girasoles.

CUIDADOS DEL GIRASOL

La luz es un elemento fundamental. El girasol necesita una ubicación cálida, soleada y protegida del viento. Es resistente a cualquier temperatura, pero no a las heladas.

Hay que regar la planta abundantemente durante la etapa de crecimiento y floración. Se ha de regar una vez al día o cada dos días, procurando que siempre esté húmeda la tierra. En este punto, hemos de calcular una cantidad de 25 ml de agua por semilla plantada. Una vez que brote la semilla y que la planta alcance unos 30 centímetros de altura, debes duplicar la cantidad de agua que se administra, es decir, 50 ml. Al cabo de dos semanas, cuando la planta ya sea más grande y se divise el capullo, debe añadirse 75 ml de agua. Cuando se vea que el girasol está listo para florecer, se debe regar con 100 ml de agua. Durante el riego se debe evitar los estancamientos de agua, ya que son muy sensibles a la podredumbre del tallo por exceso de riego.

¿CUÁNDO FLORECEN LOS GIRASOLES?

El girasol es una planta anual, lo cual significa que germina, crece y muere en un año. Lo ideal es que los girasoles se planten en primavera, para que cuando florezcan reciban los rayos del sol del verano, que es la época en la que mejor crecen.

No obstante, algunas personas prefieren plantar las semillas en invierno en macetas, para que, cuando llegue la primavera y trasplanten los girasoles al exterior, sean los suyos los primeros girasoles florecidos de la temporada.

Otras plantas floreadas fáciles de cultivar en el jardín son las amapolas y los jazmines

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