suculentas

Suculentas

FLOR DE SUCULENTAS

Las suculentas son un grupo de plantas pertenecientes a una amplia variedad de familias, géneros y especies. La característica más importante que vincula todas estas diferentes plantas es que poseen un tejido carnoso, es decir, provistas de jugo. Todas estas plantas han elaborado formas y estructuras a veces extrañas compuestas por un tejido carnoso, que no son más que adaptaciones a condiciones de vida muy difíciles, caracterizadas por la aridez y el calor intenso. Esta característica es la que las clasifica como “suculentas” o “crasas”.

Color de las suculentas

Casi siempre las flores de las plantas suculentas son muy vistosas. Las flores que se abren de día exhiben colores brillantes (para captar a los polinizadores), a comparación de las que se abren en la oscuridad, que son de color blanco pálido (para captar a las mariposas nocturnas).

¿Cuándo florecen las suculentas?

La mayor parte de las especies de plantas suculentas florecen en primavera y en verano, eso solo sí, la planta tiene por lo menos 2 o 3 años de edad y que no son muy pequeñas. La floración de estas plantas ocurre muy rápido, por lo general inmediatamente después de una lluvia se emite una flor en muy poco tiempo.

PLANTA DE SUCULENTA

El grupo de las suculentas comprende numerosas familias botánicas. La más conocida y representativa es la familia de las Cactáceas (de la que forman parte los cactus). Sin embargo, en las casas y jardines se pueden encontrar otras plantas suculentas muy diferentes de los cactus y que también pertenecen al grupo de las plantas suculentas.

Cuidados de la planta

A pesar de que las suculentas son plantas que pueden vegetar en estado natural en hábitats severos o incluso hostiles, estas plantas también necesitan una serie de atenciones al igual que el resto de las plantas.

El sustrato para el cultivo de las suculentas en maceta debe secarse con facilidad, pero manteniendo al mismo tiempo la humedad necesaria para las plantas. Para mejorar el drenaje es preferible aligerar el suelo demasiado rico en humus con arena y guijarros de piedra pómez.

La mezcla de sustrato dependerá del tipo de planta que se desee cultivar. Para los cactus se recomienda un sustrato compuesto por 1/3 de arena lavada, 1/3 de tierra vegetal y 1/3 de turba rubia. Para las suculentas en general se recomienda un sustrato compuesto por ¼ de arena lavada, ¼ de tierra vegetal y la mitad de turba rubia. Y para plantas epífitas se recomienda un sustrato compuesto por la mitad de arena, ¼ de tierra vegetal y ¼ de turba rubia.

La regla principal en los riegos es no excederse regando, porque las raíces pueden pudrirse y la planta morir. Estas plantas solo necesitan agua en los periodos de crecimiento, es decir, en primavera y verano. Mientras que en los meses fríos, la necesidad de agua cambia sensiblemente. En primavera y verano se riega cada 1 o 2 semanas, esperando que el sustrato este bien seco. En cambio, en otoño e invierno habrá que regar la planta pocas veces o nada.

El abonado ayudará a producir un vigor vegetativo suficientemente alto como para permitir la formación de flores. Se recomienda utilizar un abono con 15% de nitrógeno, 30% de fósforo, 15% de potasio y en proporciones más pequeñas todos los elementos minerales menores. Este abono se administra preferiblemente en dosis muy pequeñas pero frecuentes.

La poda es una operación necesaria para las plantas suculentas. Esta le ayudará a limitar el crecimiento en amplitud de la planta, lo cual permite que esta emita nuevas yemas que hará que la planta sea más resistente a enfermedades. El corte debe realizarse justo encima de una yema o de un brote. Conviene no dejar trozos de ramas cortadas y sin ápice, ya que se marchitarán.

CARACTERÍSTICAS DE LAS SUCULENTAS

La característica común de todas las plantas suculentas, que las convierte en un grupo perfectamente diferenciado, es que presentan partes capaces de acumular agua, lo cual les permite la supervivencia incluso en condiciones de calor extremo o de sequía prolongada.

Estas plantas se han transformado totalmente para lograr la menor pérdida posible de agua: tienen forma redondeada, de columna o de candelabro; son grandes o muy pequeñas, retorcidas, gráciles, espinosas, cubiertas de pelos sedosos, erguidas o postradas, pero siempre espectaculares buscando la vida.

Estas plantas retienen grandes cantidades de agua en el tallo, que adopta forma de columna hinchada o redonda, y carecen de hojas para reducir la evaporación. Las pocas hojas que presentan son espesas y carnosas, con abundantes jugos, que pueden marchitarse y posteriormente volverse a hinchar según la disponibilidad de agua. Hay algunas especies de suculentas que han trasformado sus hojas en espinas. Estas espinas presentan diferentes formas y colores; pueden ser ligeras y lanosas, o duras y puntiagudas; estas últimas, a su vez, tienen formas rectas o curvadas, y casi siempre suelen estar afiladas.

Las flores tienen una forma típicamente acampanada y las dimensiones del diámetro de la corola pueden ir de 1 a 20 cm, con una serie de colores que abarcan prácticamente toda la escala cromática.

TIPOS DE SUCULENTAS

La mayoría de estas plantas pertenecen a las aizoáceas, a las cactáceas, a las crasuláceas y a las euforbiáceas, con más de mil especies cada una. Las familias con más representantes son:

  • AGAVACEAE:

Familia ampliamente distribuidas en regiones templado-cálidas a tropicales del Nuevo Mundo, y especialmente diversas en México. Consta de aproximadamente unas 300 especies. Muchos miembros de esta familia son hierbas grandes arrosetadas, árboles, arbustos, o subarbustos. Las hojas son muchas veces grandes, xeromórficas, fibrosas o raramente suculentas, en rosetas en la base o el final de las ramas.

  • AIZOACEAE:

Son plantas herbáceas o subarbustivas, con hojas enteras y opuestas, a menudo carnosas. La familia comprende unas 1100 especies repartidas en 126 géneros. La mayoría de los miembros de Aizoaceae son xerófitos, o sea, plantas adaptadas a soportar largos periodos de sequía, por lo que están bien representadas en las zonas desérticas. Muchas de las especies de esta familia exhiben una reducción foliar para evitar la excesiva transpiración, como una adaptación a las condiciones xéricas.

  • APOCYNACEAE:

Esta es una familia de dicotiledóneas que incluye árboles, arbustos, hierbas, o lianas. La familia, en su sentido actual, está dividida en 366 géneros aceptados y aproximadamente 500 especies. Muchas especies son grandes árboles que se encuentran en la selva tropical, y la mayoría son de procedencia de los trópicos y los subtrópicos. Algunas son hierbas perennes de la zona templada. Estas plantas tienen savia lechosa y muchas especies son venenosas si se ingieren.

  • ASPHODELOIDEAE:

Es una subfamilia nativa de regiones templadas a tropicales del Viejo Mundo, con la mayor diversidad en Sudáfrica. La subfamilia contiene 15 géneros y 750 especies. Se distinguen de otros clados relacionadas por ser hierbas o árboles paquicaulos (esto es, con un tronco más ancho en su parte basal, la parte ancha funcionando en almacenamiento), con hojas usualmente suculentas, flores trímeras con un ovario súpero, y las semillas con arilo. El género más reconocido de la familia es Aloe.

  • CACTACEAE:

Esta familia está conformada por plantas que son conocidas en conjunto como cactos, cactus o cacti y son originarios de América. La familia posee aproximadamente 200 géneros de cactus, con unas 2500 especies. La característica identificativa más clara de la familia de los cactus es la areola, una estructura especializada de donde surgen las espinas, los vástagos nuevos y, en muchas ocasiones, las flores.

  • CRASSULACEAE:

Esta familia está conformada por plantas herbáceas, algunas subarbustivas y relativamente pocas arbóreas o acuáticas. Existen alrededor de 1400 especies aceptadas en 35 géneros que están extendidas mundialmente pero mayoritariamente en el hemisferio norte y África meridional. Estas plantas almacenan agua en sus hojas suculentas ya que su hábitat lo conforman típicamente zonas secas y calurosas, donde el agua es escasa.

  • EUPHORBIACEAE:

Esta familia está conformada por hierbas, arbustos y árboles con látex, a veces carnosos y cactiformes. Estas plantas se dan principalmente en los trópicos, con la mayoría de las especies distribuidas por la región indo-malaya y la América tropical con 300 géneros y alrededor de 7500 especies.

SIGNIFICADO DE LAS SUCULENTAS

A las plantas de suculentas se le han atribuido diferentes significados de acuerdo a la cultura en que se encuentre. Según los practicantes del Feng Shui, los cactus se relacionan con el éxito y reconocimiento laboral, por lo que van muy bien como adorno en el espacio laboral.

Por otra parte, las suculentas también tienen un significado muy especial. A estas plantas se les considera plantas protectoras que purifican el ambiente y favorecen la armonía.

Debido a que los cactus y suculentas son muy resistentes, también se considera que tienen el significado de enfrentar con buena cara hasta los peores momentos.

¿CÓMO CULTIVAR SUCULENTAS?

Los métodos más fáciles de multiplicación utilizados para el cultivo de plantas suculentas es a través de sus semillas, mediante sus esquejes provenientes de hojas o tallos o por la división de una planta madre.

Cultivar a partir de semillas:

Lo primero que se debe hacer es adquirir las semillas, estas deben estar bien secas y limpias antes de su uso. Estas semillas pueden sembrarse en semilleros, con un sustrato previamente preparado, Si las semillas son pequelas, bastará con esparcirlas por la superficie y cubrirlas con un estrato fino de tierra. En el caso de las semillas más grandes, es recomendable enterrarlas a una profundidad equivalente al doble de su diámetro. La distancia entre una semilla y la otra habrá de ser de 1 cm aproximadamente.

La temperatura idónea es de 19 a 20°C para la germinación. Es recomendable colocar el semillero en posición de semisombra, preferiblemente cubierto con un plástico. Al cabo de 1 mes, las semillas ya habrán germinado y darán lugar a plántulas que deberán conservarse a 10°C y siempre en posición de semisombra. Cuando estas plántulas hayan alcanzado 2 o 3 cm de altura, ya podrán trasplantarse a una maceta o al cajón para el cultivo.

Cultivar a partir de esquejes de hojas:

Normalmente, el mejor momento para cortar los esquejes es la primavera, al finalizar el periodo de reposo de la planta. Se deben seleccionar unas hojas sanas y fuertes de la planta madre, y se separan del tallo con un corte limpio por encima de una yema o brote. Estas se dejan un par de días en un lugar cálido y seco, lo que favorecerá la formación del callo de cicatrización en el tejido herido, y luego la hoja podrá colocarse en una maceta aparte con tierra húmeda. Esta se debe colocar en un ambiente suave de una temperatura aproximada a 18°C y a semisombra. Pasado un periodo de 1 a 3 meses, las raíces ya se habrán formado y se habrán obtenido las plantas nuevas.

Cultivar a partir de esquejes de tallos:

El esqueje de tallo resulta muy adecuado para las plantas suculentas. Esta técnica consiste en la separación de ramas fuertes y sanas, de no más de 10 cm de longitud y limpias de hojitas en la base. Estas se conservan en un lugar cálido y seco hasta que ha producido la cicatrización y se colocan en macetas con tierra previamente preparada.

Cultivar a partir de división:

En la multiplicación por división, los vástagos formados a partir de la planta madre se separan y se colocan por separado en otra maceta. Algunas especies se reproducen fácilmente separando órganos subterráneos y entonces se habla de división de rizomas. Cuando se utiliza este método, se debe comprobar que cada rizoma tenga una yema de crecimiento. En todos los casos es aconsejable efectuar la división solo durante la fase de reposo vegetativo de la planta madre, con la precaución de eliminar siempre todas las partes dañadas y de aplicar un producto fungicida en los cortes para favorecer la cicatrización.

Algunas de las plantas suculentas muy fáciles de cultivar en el jardín que requieren de muy pocos cuidados son la pitahaya y el aloe vera

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