mandrágora

Mandrágora

FLOR DE MANDRÁGORA

Ninguna otra planta ha suscitado tantas supersticiones como la mandrágora. Estas alusiones no son por sus flores, sino por la extraña forma de sus raíces, que evocan a veces la figura humana.

La palabra mandrágora viene del latín y esta del griego. Su origen es desconocido, pero hay unos que dicen que significa “dañino para el ganado”.

Colores de las mandrágoras

Las flores monopétalas son bancas, rosadas o de un azul violeta pálido.

¿Cuándo florecen las mandrágoras?

Florecen normalmente de septiembre a diciembre, aunque puede prolongar su floración hasta el mes de febrero.

PLANTA DE MANDRÁGORA

Las mandrágoras es el nombre de 2 plantas: la mandrágora macho (Mandragora officinarum) y la mandrágora hembra (Mandragora autumnalis). Ambas plantas pertenecen al género Mandragora, que a su vez forma parte de la familia de las Solanáceas (Solanaceae). Este género está constituido por 6 especies distribuidas por la región mediterránea y Asia.

Cuidados de la planta

La planta puede adaptarse a cierta variedad de sustratos, aunque lo mejor son suelos arenosos que drenen bien, y con pH ácido o neutro.

El crecimiento de las raíces es bastante rápido, y a los 6 u 8 meses la raíz tiene ya el famoso aspecto antropomorfo y llega a los 3 cm de ancho por 6 o 7 de largo. Por eso, si las semillas se germinan en semilleros o alvéolos poco profundos, es importante trasplantar las plántulas cuando tienen 3 o 4 hojas a macetas de al menos 20 cm de profundidad, con un buen drenaje al fondo (piedras, arena o grava).

Si se pasan a macetas menos profundas, es muy probable que las plantas se vayan literalmente al fondo y acaben intentando sacar las raíces por los agujeros de drenaje, lo que después complica el trasplante y aumenta el riesgo de ruptura de las raíces.

El repicado o trasplante puede hacerse en cualquier momento del ciclo vegetativo, pero lo mejor es hacerlo cuando las plantas pierden las hojas a principio de verano y entran en reposo hasta septiembre u octubre.

Durante este reposo estival no es necesario regar las plantas, pero durante la época de crecimiento son relativamente sensibles a la falta de agua, y el sustrato no debe secarse completamente. Por lo cual se recomienda regar la planta 2 o 3 veces a la semana.

Esta planta debe colocarse en una zona semisoleada o a pleno sol.

CARACTERÍSTICAS DE LAS MANDRÁGORAS

Las mandrágoras son hierbas perennes, acaules, con cepa subterránea, inermes, glabras o ligeramente pubescentes. Es una hierba de tallo tan corto que se reduce a la capa soterrada, la cual echa una profunda y gruesa raíz en forma de nabo y extiende alrededor un rosetón de hojas, parecidas a las de las acelgas, pero de verde más oscuro. Las flores nacen en medio del rosetón, cada una con su cabillo y tienen unos 3 cm de longitud. El fruto es una baya globosa, de color entre amarillento y anaranjado.

TIPOS DE MANDRÁGORAS

Estas 2  especies de Mandragora se diferencian por el indumento, tamaño y coloración de las flores, la época de floración y el tamaño del cáliz.

  • MANDRÁGORA MACHO (Mandragora officinarum).

La raíz es larga, gruesa, algunas veces de una sola pieza y única. Otras veces dividida en 2 o 3, blanquecina por lo exterior y de ceniciento pálido por dentro. Las hojas son verde oscuro, de más de un pie de largo, puntiagudas y de olor fétido. Las flores son blanquecinas, de una sola hoja. El fruto  es redondo, liso, al pronto de color verde y después de maduro algo amarillo.

  • MANDRÁGORA HEMBRA, MANDRÁGORA NEGRA (Mandragora autumnalis):

La mandrágora hembra solo se distingue de la precedente en que las hojas son más pequeñas, estrechas, rizadas y más negras, de olor fuerte y fétido. Las flores son azules, y algo purpúreas. Los frutos son más pequeños en forma de peras, más pálidos y de olor tan fuerte como los de la Mandrágora macho. Las semillas son más pequeñas y negras. La raíz es larga, más negra al exterior y blanquecina en el interior.

SIGNIFICADOS DE LAS MANDRÁGORAS

Las virtudes medicinales de esta planta se conocían desde tiempos tan remotos que figura ya como especie medicinal en varias prescripciones del Papiro de Ebers, muchos siglos a.C. Según ciertas tradiciones rabínicas, crecía en el bíblico paraíso terrenal. Los griegos y los romanos recurrieron a ella en la preparación de sus filtros de amor, ya que creían que lo provocaba, curaba la esterilidad y multiplicaba el dinero.  Los brujos la empleaban en sus conjuros.

La mandrágora era considerada como Reina de las Plantas, creadora de milagros y capaz de curar toda enfermedad; las propiedades de la planta responden al sistema mimético. Por sus poderes alucinógenos, en tiempos de Plinio esta planta se empleaba como anestésico. Asimismo, por sus virtudes afrodisíacas quedó asimilada a la diosa Venus, que también se llamaba Mandragoritis.

¿CÓMO CULTIVAR MANDRÁGORA?

En la mandrágora se encuentran los alcaloides atropina y escopolamina, por lo que la hace una planta tóxica. Estos alcaloides producen excitación del sistema nervioso central (S.N.C.), con nerviosismo, irritabilidad, alucinaciones y delirio. Hay que tener mucho cuidado al momento de cultivar esta planta en el jardín, evitando en lo posible cultivarla si se tiene niños o mascotas que puedan ingerirla o estar en contacto con ella.

La mandrágora puede cultivarse a partir de semillas o mediante rizomas, dado que sus raíces permiten la división. En cualquiera de los casos, antes de ser llevada a tierra es mejor darle tiempo hasta la primavera.

Cultivar a partir de semillas:

Las semillas de esta especie presentan una dormancia externa causada por la impermeabilidad que tiene la cutícula o capa que la protege del agua y evita que el embrión se hidrate. Esta dormancia puede romperse de forma artificial si las semillas se guardan en tierra húmeda y en un recipiente cerrado dentro de la nevera por varias semanas

Por eso, la mandrágora es una planta un poco diferente a las demás, ya que las semillas germinan al frío. La siembra debe mantenerse fría durante un periodo de algunas semanas (en la nevera) o hay que sembrar las semillas muy temprano en la primavera o en otoño.

Lo primero que hay que hacer es mezclar las semillas con arena húmeda en una bolsa de plástico y luego sembrarlas en un semillero. Esta siembra debe mantenerse caliente (aproximadamente 20 °C) y húmeda durante las primeras 2-4 semanas. Después de este período hay que ponerla en el refrigerador a una temperatura de 5 °C durante 5 a 6 semanas, y luego dejarla a temperatura ambiental y comprobar si hay semillas germinadas con regularidad. El proceso de germinación va a tomar aproximadamente entre 21 a 84 días.

Al momento de trasplantar la plántula a la maceta final, se deben plantar a una distancia de 40 cm entre cada planta, ya que sus raíces crecen rápidamente.

Otras plantas muy fáciles de cultivar en el jardín son la lavanda y el tomillo

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