cúrcuma

Cúrcuma

FLOR DE CÚRCUMA

La cúrcuma es conocida mundialmente no por su flor, sino por su rizoma utilizado como especia aromática y como colorante para otorgar un sabor picante a los platos. Otro uso sumamente importante de esta planta es su uso como planta medicinal. Diferentes investigaciones realizadas durante el último medio siglo han permitido confirmar que esta planta posee importantes propiedades medicinales debido a su capacidad hepatoprotectora, antiinflamatoria y antioxidante, por lo que su uso resulta beneficioso en desordenes hepáticos, respiratorios, gastrointestinales, afecciones de la piel, artritis o frente a la prevención del cáncer. Todas estas utilidades son debidas los curcuminoides, compuestos presentes en su rizoma anaranjado.

El nombre de cúrcuma deriva del arábico antiguo de la planta Kurkum, más conocida como azafrán, de allí que a la cúrcuma se la conozca también como el azafrán asiático.

Colores de la cúrcuma

Las flores de las cúrcumas son blancas amarillentas, con la presencia de brácteas violáceas.

¿Cuándo florecen las cúrcumas?

La flor de la cúrcuma tiene un crecimiento activo desde la primavera y durante todo el verano.

PLANTA DE CÚRCUMA

La Curcuma longa, conocida comúnmente como cúrcuma (turmeric en inglés), turmérico, jengibrillo (en Puerto Rico), palillo cholón, palillo chuncho, guisador, yuquilla (en Cuba), azafrán del pobre o azafrán, es una planta herbácea que pertenece al género Curcuma, que forma parte de la familia de las zingiberáceas. Esta planta es  nativa del suroeste asiático y de las Indias Orientales y está ampliamente distribuida desde Polinesia hasta el sudeste asiático.

Cuidados de la planta

La cúrcuma tiene un crecimiento en primavera y verano, pero los rizomas entran en descanso vegetativo durante el periodo otoño-invierno. Por lo cual, es recomendable durante este período dejar el rizoma seco y al fresco, en un ambiente donde las temperaturas sean superiores a los 17°C, ya que a temperaturas inferiores perjudicaría la producción de las flores.

La cúrcuma es una planta que está adaptada a zonas cálidas y húmedas, y necesita temperaturas entre 20 y 30°C para prosperar, ya que temperaturas superiores perjudicarían el crecimiento de la planta. Además, la cúrcuma tiene la necesidad de una buena exposición a la luz aunque es recomendable evitar la luz directa del sol.

Es necesario regar la planta durante la primavera y el verano, procurando que el suelo siempre esté ligeramente húmedo y evitando los encharcamientos en la maceta o porta maceta, ya que la planta no lo tolera. Contrariamente, cuando las hojas se tornen amarillentas en otoño, es necesario suspender cualquier aportación hídrica dejando secar completamente las hojas. Posteriormente, cuando llegue primavera y empiece a brotar los primeros botones será necesario retomar gradualmente los riegos.

El suelo ideal para cultivar la cúrcuma es una mezcla a base de turba, mantillo de jardín y arena para obtener un suelo con buen drenaje. Otra recomendación, es que la maceta sea bastante amplia ya que el rizoma tiene un crecimiento discreto.

Otra técnica para mantener la planta sana, es abonar regularmente la planta desde el momento que se forman los primeros brotes hasta el amarilleo de las hojas anteriormente mencionado que se da en otoño. La frecuencia del abono puede ser cada 2 semanas con un buen abono líquido diluido en el agua de riego. Es recomendable además, utilizar un abono que además de contener nitrógeno, fósforo y potasio, contenga también hierro, manganeso, cobre, zinc, boro, magnesio; siendo todos importantes para un correcto crecimiento de la planta.

Esta es una planta que no necesita ser podada, solo necesita que se eliminen las partes de la planta que se secan ya que estas partes se vuelven un riesgo potencial para atraer enfermedades parasitarias.

CARACTERÍSTICAS DE LAS CÚRCUMAS

La cúrcuma es una planta herbácea perenne monocotiledonea, rizomatosa que crece horizontalmente, entre 60 cm y 1,5 metros de altura. Posee un rizoma con un cuerpo principal globuloso u ovoide, denominado “bulbo o cúrcuma redonda”, de la cual salen uno o varios rizomas secundarios en forma de dedos largos 5-8 cm denominados “dedos” o “cúrcuma larga” marrones por fuera y de un color naranja profundo en el interior. La raíz, tiene cada 3 ó 4 cm bandas circulares. Las hojas son grandes, anchas y con pecíolos largos verde claro. Las flores amarillas se agrupan en espigas basales con brácteas violáceas. No existe formación de semillas y, por tanto, la planta se reproduce vegetativamente por esquejes a partir del rizoma.

SIGNIFICADO DE LA CÚRCUMA

La cúrcuma ha sido comercializada desde tiempos muy antiguos, por lo que es difícil conocer su origen con exactitud. A lo largo de la historia se ha empleado para colorear partes del cuerpo, pero su uso más extendido ha sido el de colorante textil. Los primeros usos como colorante textil datan de la India aproximadamente del 610 a. C. al 320 a. C, donde se utilizaba como colorante para la lana.

Además, esta planta originaria del sur de Asia y de las Indias Orientales, ha sido considerada desde la antigüedad en sus países nativos como una planta mágica debido a sus características organolépticas y propiedades terapéuticas y protectoras frente a diferentes enfermedades.

Alguno de los usos comunes que le ha dado la población ha sido como antiinflamatorio, como antioxidante y en la medicina tradicional asiática se emplea para mejorar la indigestión por comidas grasas y úlceras gastroduodenales; también es de uso tópico para los que presentan úlceras en la piel y escabiosis.

¿CÓMO CULTIVAR CÚRCUMAS?

El principal método para cultivar la cúrcuma es a través de sus rizomas (esquejes de la raíz). Si se desea cultivar la cúrcuma al exterior se recomienda plantar los rizomas en primavera, evitando el peligro de heladas.

Lo primero que hay que hacer es escoger los rizomas a plantar, estos rizomas deben contener al menos 2 o 3 brotes. Si no los posee, es muy fácil hacer que los rizomas broten, mediante pocos pasos. Principalmente se coloca los rizomas en un recipiente con un poco de agua y se deja reposar hasta que el agua se seque. Luego se deja par de días sin agua y posteriormente se vuelve a añadir un poco de agua. Se recomienda no añadir mucha agua ya que no les gusta pasarse demasiado tiempo en remojo. Además, el objetivo de esto es evitar que salga moho, ya que en ese caso el rizoma no serviría. Una vez se note el crecimiento de los brotes (puntitas verdes) es momento de plantarlo.

La planta puede crecer hasta 1 metro de altura, por lo cual se necesitará una maceta de aproximadamente 30 cm de diámetro. Pero, para el primer trasplante, se recomienda utilizar una maceta pequeña, más ancha que profunda. Esta maceta permitirá controlar fácilmente la humedad y hará sencillo el posterior trasplante a la maceta final.

Ya escogida la maceta, se llena con el sustrato previamente preparado como se mencionó anteriormente, se humedece ligeramente y se coloca el rizoma con los brotes a 2 pulgadas por debajo de la superficie del suelo, con los brotes saliendo hacia arriba. Se riega la maceta y se mantiene al cuido. Una vez se note un tamaño considerable y unas cuantas hojas, se puede trasplantar a la maceta definitiva.

Otras plantas muy fáciles de plantar y cultivar en el jardín son el tepezcohuite y el estafiate

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